Una puesta en marcha puede fallar por cosas que no aparecen en ningún plano. En esta fallaron dos: una válvula cerrada que no dejaba hacer el vacío y una tensión de red de 430 V en una máquina que admite de 380 a 415. La segunda es la que enseña algo que conviene saber antes de encargar una aerotermia en una casa de campo: la tolerancia que la ley le permite a la red es más amplia que la que admite la máquina.
El caso
Un chalet en suelo rústico, en Mallorca, con un sistema de aerotermia con VRV. La obra estaba terminada y los propietarios llegaban a pasar las fiestas, contando con calefacción y agua caliente.
El primer obstáculo fue administrativo. El servicio técnico del fabricante, que es quien tenía que poner en marcha la máquina, exigía en su hoja de requisitos suministro eléctrico definitivo. La casa seguía con el contador de obra: sin el final de obra no hay licencia de primera ocupación, sin ella la compañía no da el suministro definitivo, y en algunos municipios ese final de obra tarda más de un año. Al final el fabricante aceptó hacer la puesta en marcha con el contador provisional, porque el suministro era el mismo que habría después.
Y entonces fallaron las dos cosas.
Primer fallo: el vacío con las válvulas cerradas
Antes de cargar refrigerante hay que hacer el vacío de toda la instalación frigorífica. En un VRV, las válvulas de expansión electrónicas de las unidades interiores pueden quedar cerradas cuando no tienen alimentación, y una parte del circuito queda aislada de la bomba de vacío. Muchos fabricantes resuelven esto con un modo de servicio que abre las válvulas, pero ese modo necesita la máquina alimentada.
Aquí no se consiguió abrirlas y el vacío quedó incompleto en una parte de la instalación. Es un fallo de ejecución que corresponde al instalador y tiene solución, pero obliga a repetir.
Segundo fallo: 430 V en una máquina de 380–415 V
Al medir la tensión en la acometida, la red trifásica daba 430 V entre fases. La placa de características de la máquina pedía entre 380 y 415 V. Fuera de ese rango, lo normal es que la máquina no arranque o que se proteja.
Lo interesante es contra qué se compara eso. La tensión nominal de las redes de baja tensión en España es 230 V entre fase y neutro y 400 V entre fases (Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión, artículo 4). Y la variación que se le permite a la distribuidora está en el Real Decreto 1955/2000, artículo 104.3: los límites máximos de variación de la tensión de alimentación son de ± 7 % de la tensión declarada.
| Mínimo | Máximo | |
|---|---|---|
| Lo que la ley permite a la red (400 V ± 7 %) | 372 V | 428 V |
| Lo que admitía esta máquina | 380 V | 415 V |
| Lo que llegaba | 430 V | |
Con 430 V la red estaba 2 V por encima del límite legal, y eso es una anomalía que la distribuidora tiene que corregir. Abrimos la incidencia con las mediciones y la distribuidora corrigió la tensión. Con la red dentro de rango y el vacío rehecho, la puesta en marcha salió a la tercera.
Pero fíjate en la tabla: entre 415 y 428 V la red cumple la ley y la máquina no funciona. Si la tensión hubiera sido de 420 V, no habría habido nada que reclamar. El rango que admite el equipo es más estrecho que el que la red puede dar legalmente, y esa diferencia no es de nadie: hay que preverla.
Lo que hacemos ahora antes de una puesta en marcha
- Comparar la placa con la red al elegir la máquina, no al arrancarla. Si el equipo tiene un rango de tensión estrecho, se dice en el proyecto y se elige otro o se prevén medidas.
- Medir la tensión entre fases antes del día de la puesta en marcha, y no una sola vez: en redes rurales con poca carga, o con mucha fotovoltaica inyectando a mediodía, la tensión sube en ciertas horas.
- Si pasa de 428 V o baja de 372 V, abrir incidencia con la distribuidora con las mediciones. Está fuera del límite reglamentario y les toca a ellos.
- Revisar con el fabricante los requisitos de la puesta en marcha —suministro definitivo, modo de vacío, accesos— con semanas de margen, no la víspera.
Nada de esto es exótico. Es el tipo de cosa que un proyecto de instalaciones bien hecho deja resuelta antes de que la máquina llegue a la obra, y que sin proyecto se descubre con los propietarios en la puerta.
Qué hacemos nosotros. Proyectamos y dirigimos instalaciones de climatización y ACS, incluida la puesta en servicio, sin vender ni montar los equipos. Proyectos de instalaciones · Cuéntanos tu caso.
Normativa revisada a octubre de 2026: Real Decreto 842/2002, Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión, artículo 4 (tensiones nominales); y Real Decreto 1955/2000, artículo 104.3 (límites de variación de la tensión de alimentación). Caso real de una obra en Mallorca, contado en la newsletter de PROBUILD en diciembre de 2025.